La envidia es un sentimiento humano que dificilmente puede asumirse. Casi nadie se reconoce como envidioso, pero la envidia está haciendo estragos en nuestra especie seguramente desde nuestro mismo surgimiento en este planeta.
A la inversa que la crueldad que implica cierto bienestar ante el sufrimiento ajeno, la envidia - con todos sus grados- implica el hecho de sentirnos mal cuando presumimos o percibimos el bienestar ajeno. Es decir , nos desagrada que los demás estén bien. Si este hecho alcanzara plenamente la conciencia , tal vez nos sentiríamos descalificados como seres humanos; o puede que nos sintiéramos poca cosa pues de hecho estamos asumiendo que otra persona posee valores, cosas, estados, suerte, profesión, conocimientos, educación, dinero, paz, poder, familia, etc, que nosotros no poseemos.
Estas son las razones principales por las que enviamos a la envidia al sótano del subconsciente.Pero desde el sótano hace ruido, es decir, se manifiesta a través de otros síntomas o sentimientos desde los cuales puede ser fácilmente detectada.
La envidia implica comparación; es decir en su base está la comparación: cuando se siente envidia el ego ha comparado sus posesiones - dicho en un sentido amplio: económicas, afectivas, conocimiento,etc.- con las de los demás; De esa comparación el envidioso sale dañado pues percibe que no posee tales cosas que desearía para sí y que sí posee el otro. Esto genera un déficit de autoestima o refuerza un déficit previo; Y por ello genera gran malestar.
Lo que sigue son las conductas o estados reactivos a este sentimiento .
La codicia se sustenta en la envidia, no es necesario siquiera aclararlo; se va a manifestar en el consumo, o en actitudes que tiendan a "matarle el punto " al envidiado; Esto sucede cuando es posible al envidioso obtener lo que el envidiado posee;
Pero cuando no le es posible en absoluto obtener lo que posee el envidiado ( por ejemplo: familia, paz, pareja, hijos,o un bien material inalcanzable), se han establecido las bases para que la persona envidiosa se adentre en las entrañas de la maldad;
Imposibilitado de obtener lo que desea y que ha advertido en el otro, surge el rencor, el odio, la crítica,la burla y tratará de generar la complicidad de sus afectos quienes si le "siguen la corriente" se transforman en sus alcahuetes.
A través de este proceso de menosprecio, el envidioso pretende situarse en una posición de privilegio, es decir sentirse superior al envidiado para paliar su sensación de minusvalía, su déficit de autoestima.
Su patético mensaje a su séquito de alcahuetes es :"miren que vivo que soy y cuan gilipollas es ese".
Pero en este intento tan sólo se ha desvalorizado - a veces definitivamente- como ser humano.
Aurens Janma.
Centro de Estudios Psicológicos.
Ciudad de México.
miércoles, 19 de diciembre de 2018
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La envidia como fuente de la burla y la crítica.
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